En los Apóstoles se descubre un sentimiento de humildad que me impresiona.
Nada de esa actitud engreída, distante, que a veces ostentan quienes se ven encumbrados en cargos de autoridad.
En la curación del tullido junto a la puerta Hermosa del Templo,
Pedro y Juan rechazan las alabanzas que en vez de dirigirse a Dios, se canalizaban hacia sus personas: "¿Por qué os admiráis
de esto como si por nuestro poder o piedad hubiéramos hecho caminar a éste?" (Hech. 3,12).
¿Estás dándole el primer lugar a Dios en tu vida, le estas dando toda la Honra
y la Gloria a Él o acaso estas pensando que Dios compartirá su Gloria CONTIGO? Piénsalo!!!